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Responsive WordPress Themes are very popular lately. But what is a responsive wordpress theme really? Let’s take a closer look at responsive wordpress themes.

The way we use computers and the web has changed. But mobile devices are much smaller devices when compared to regular desktops. But they still provide a lot of features for us to us. One of them is to be able to use internet. As of mobile internet usage grows it brought a new confusion. What happens when a website reviewed on a mobile device?

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The first answer was navigating the entire web page. But because of mobile devices are so small it was hard to navigate a website. You’d be have to keep scrolling left to right and top to bottom. And ofcourse that wasn’t user friendly at all. And web designers were not really liking it either. Then the new well known trend has begun. If the web page is too big to be seen on mobile, let’s make it smaller for mobile.

 


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Hasta nuestros días, no se conoce ningún caso empresarial exitoso y sostenible en el tiempo basado en una mala relación con sus clientes. Al fin y al cabo, los clientes son la única y verdadera fuente de crecimiento de una empresa, la esencia última del negocio sin la cual todo se derrumba por su propio peso. Sin embargo, a todos nos vienen a la cabeza imágenes de negocios que no tratan bien a sus clientes o que muestran una profunda indiferencia ante ellos, sus preocupaciones, necesidades y preferencias. Podría decir ahora el nombre de más de un restaurante en el cual los camareros parece que te hacen un favor y les cuesta atenderte con diligencia, una sonrisa y un trato agradable.

Aceptando la realidad del cliente como centro del modelo de negocio, ¿no sería más inteligente llevar una gestión de la relación con los clientes a largo plazo de tal forma que nos prefieran, se sientan cómodos con nosotros y acudan a nuestros servicios de forma recurrente? Y si logramos eso, ¿no sería preciso valorar a un cliente por todo lo que reportará a la empresa a lo largo de esa relación y no sólo por lo que pueda desembolsar a corto plazo?

Comencemos con un ejemplo

Pongamos, para ilustrar la situación, el ejemplo de un restaurante de perfil medio. Ante la entrada de una pareja de clientes, podemos tomar varias posturas, que trataré de polarizar en dos:

  • Queremos maximizar el beneficio de la visita, por lo que minimizaremos el coste de la materia prima, maximizaremos los precios y les meteremos prisa para que se vayan cuanto antes. De ese modo, habremos trabajado poco tiempo, gastado pocos recursos y habremos logrado un margen que nos convertirá en la envidia del sector. Y luego, intentaremos repetir lo mismo con todos los clientes que vuelvan.

  • Queremos asegurar una experiencia única e inolvidable, por lo que les ofrecemos un espacio cuidado, sin prisas y con una atención adecuada para disfrutar de una comida elaborada con productos de primera calidad y el mismo cariño que si los fueran a comer nuestros hijos. Así, invirtiendo más tiempo y recursos en la pareja, seguramente logremos que pasen un rato agradable con nosotros.
  • En la primera de estas situaciones, vemos un negocio con un margen importante y con unos costes operativos reducidos: seguramente, la rapidez nos permita aprovechar más la posible rotación en el local, minimizar los stocks de largo plazo y generar un mayor volumen de negocio que nos beneficie en nuestros acuerdos con los proveedores. El problema radica en que nos hemos olvidado del centro y único eje de nuestro modelo de negocio: el cliente. Esa pareja de clientes jamás volverá, se sentirán estafados y hablarán mal de nuestro servicio al resto sus personas cercanas. En resumen, haremos una buena caja esa noche, pero perderemos muchas cajas futuras.

    En cambio, en la segunda situación, probablemente no logremos un margen operativo de escándalo, ni consigamos deshacernos de ellos lo suficientemente rápido como para seguir generando escandalosos márgenes el resto de la noche. Pero, sin duda, habremos ganado un cliente, un amigo de la casa, una persona que volverá y que recomendará nuestro espacio como lugar en el que disfrutar a todas las personas que verdaderamente le importan. Estaremos creando un modelo de negocio rentable, sostenible y creciente, en base a una propuesta de valor centrada en las necesidades y las preferencias de los clientes.


    Esto me lleva al concepto que hoy quería introducir con este artículo: el Customer Lifetime Value (CLTV), o valor del cliente a largo plazo. Este concepto se centra en estudiar la rentabilidad de los clientes no mirando hacia el presente o el pasado, lo que en mi opinión sólo nos lleva a empeorar nuestros servicios a base de abaratarlo todo hasta niveles en los que el cliente percibe una degradación en el servicio, todo con el único objetivo de ganar más y más, para acabar ganando menos y menos de forma irrevocable. En cambio, el CLTV ofrece una visión al futuro, y valora al cliente por la rentabilidad que traerá a la empresa de hoy en adelante, suponiendo con qué frecuencia nos consumirá y cuánto dejará cada una de esas veces, de tal modo que la rentabilidad actual pierde valor para pasar a ser lo verdaderamente importante el asegurar a ese cliente de por vida, fidelizarlo y hacer que lleve nuestra marca e imagen allá donde vaya, que evangelice nuestros propios productos y servicios. Sólo así lograremos una rentabilidad futura que rompa las expectativas, mirando hacia delante y no hacia el pasado.


    Matemáticamente, el concepto de Customer Lifetime Value (CLTV) es muy sencillo, y consiste en traer al presente todos los flujos de caja esperados por un cliente a lo largo de su vida, descontándolos hasta el día de hoy con el coste de capital que maneje la compañía. A partir de ahí, se pueden hacer muchas variantes y complicarlo mucho más para dar modelos más complejos, pero la esencia sigue siendo ésa: estimar cuánto nos consumirán, cuántas veces, cuánto ganamos por ello y traerlo todo al presente. Para saber más sobre el modelo y algunas posibles aproximaciones, os aconsejo leer esta entrada en la Wikipedia. En este enlace también podemos ver una herramienta valiosísima desarrollada en Harvard para calcular el CLTV en base a diferentes parámetros.

    Así que, si conocéis a alguien que gestione un restaurante y no le vaya del todo bien, planteadle la siguiente cuestión: cuando llega un cliente por la puerta, ¿ves en él a un desconocido que consumirá esta noche y dejará un ingreso de 70 euros o, por el contrario, ves a un posible nuevo amigo de la casa que salga por la puerta encantado habiendo dejado lo que buenamente considere oportuno pero que, en cambio, volverá de forma recurrente en el futuro y le recomendará el lugar a sus amigos? Y esto, por supuesto, podemos extrapolarlo a cualquier tipo de empresa. La clave está en que las empresas dejen de ver a los clientes como usuarios pasajeros de un producto o servicio y pasen a percibirlos como la única y verdadera clave del futuro éxito de su modelo de negocio.



    Como comentaba en mi entrada previa, el último proyecto en el que decidí embarcarme durante mi tiempo libre fue la realización de un Master in Business Administration (MBA) en la Escuela de Organización Industrial (EOI), sobre el que comentaba meses atrás mis primeras impresiones. Ya con más perspectiva, vuelvo a éste mi espacio a escribir sobre la experiencia completa y sobre mis conclusiones sobre la misma.

    Decía un profesor del programa que hay tres motivos distintos para querer hacer un MBA:

    1) Tener un nuevo título para engrosar el currículum.
    2) Adquirir una serie de competencias técnicas para mejorar profesionalmente.
    3) Afrontar el MBA como una experiencia de transformación personal y profesional que resulte en un cambio profundo en la forma de ver la vida y los negocios.

    Sobre la primera, mi profesor decía (y coincido con él plenamente) que es triste invertir tanto tiempo y dinero en algo tan simple como comprarse un título. Seguramente, ahorrándose el tiempo y por una módica cantidad de dinero se podría lograr el mismo resultado. En cuanto a la segunda, es loable y, sin duda, más interesante que la primera, pues dará como resultado el conocimiento de nuevas disciplinas que pueden ayudar a resolver problemas futuros. Pero, sin duda, la forma más interesante de afrontarlo es aquélla en la cual un MBA significa un punto de inflexión, un antes y un después a partir del cual no volverás a ser lo mismo ni como persona ni como profesional, sea cual sea tu especialidad. De hecho, la especialidad se diluirá, pues pasarás a ver las cosas desde un punto de vista muy diferente, que derribará los muros que existen entre funciones y sectores que, previamente, parecían incomunicados para ti.

    Pues bien, puedo asegurar que un MBA es idóneo para lograr la transformación integral que comento previamente, siempre y cuando estés dispuesto a invertir todo lo posible en ello, en tu futuro. Y no, no me refiero a dinero, pues eso es lo último que importa. Me refiero a dedicar tiempo a subirte al carro del cambio y cruzar sobre él un año muy difícil pero lleno de experiencias y sensaciones.

    Sin duda, durante el MBA aprenderás sobre estrategia, finanzas, marketing, innovación en modelos de negocio y operaciones, entre otras cosas. Pero para mí lo más importante es la capacidad que tal esfuerzo brinda para aprender muchas cosas sobre uno mismo, sobre lo que es capaz de hacer y sobre aquello que será mejor dejar para otros que son mucho mejores que tú. En definitiva, un MBA te ayuda a aprender sobre la realidad de los negocios y cómo tú puedes influir decisivamente sobre ellos, así como sobre la necesidad de rodearse de personas más brillantes que tú para poder hacer cosas increíbles. Y es que, como decía otro profesor y amigo, si el hombre ha sido capaz de llegar a la Luna con mucha menos tecnología y capacidad de la que tenemos hoy, ¿de qué será capaz la humanidad del siglo XXI si de verdad se lo propone y encuentra un objetivo?

    Creo que en mis palabras se puede leer que soy un gran defensor de la posibilidad real que tienen este tipo de Másters para llevar a cabo una profunda transformación en las personas que los cursan. Me gustaría precisar, no obstante, que no es el Máster el que te da esa transformación, sino que será tu propio esfuerzo el que se encargue de eso. Por tanto, dicha transformación sería posible sin un MBA, pero éste se trata de un canal y vehículo inmejorable para hacerlo en un marco de formación orientada a tal efecto.


    Desde mi humilde punto de vista, la experiencia no ha podido ser más gratificante. Puedo asegurar que sí me siento una persona muy diferente a la que hace más de un año estudiaba los diferentes programas existentes, mucho más preparado y con muchas más ganas de seguir caminando y afrontando nuevos retos. Sólo por ello, el MBA ha valido cada euro que ha costado y cada hora que le he dedicado, que han sido muchas.

    El resultado personal, también ha sido realmente bueno, pues he sido elegido como el mejor alumno del año en el área de Business Management de la EOI, que engloba varios programas de MBA (MBA Part Time, MBA Full Time, Global MBA). Desde aquí, mis más sinceros agradecimientos a profesores, compañeros, familiares y amigos, pues sin ellos esta transformación no hubiera sido posible. Os dejo a continuación el video del Acto de Clausura 2013, donde se me hace entrega del premio. Mi discurso se encuentra a partir del minuto 51:45.

    Y tras haber conseguido este importante objetivo, toca seguir caminando y aprendiendo para sentirse vivo. Por ello, a partir de ahora me tomaré un tiempo de descanso para escribir cosas y aclarar ideas, para volver posteriormente con fuerza a este espacio, al que pretendo darle continuidad. Por tanto, nos leemos en las próximas semanas. Salud y suerte.